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| Uruguay - Informacion General |
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| Cultura |
| En los orígenes |
En la época de la conquista española, las características económicas y
políticas de este territorio -sin riquezas minerales, sin grandes centros de poder dentro del mismo-
no fueron propicias al desarrollo temprano de un sistema educativo.
La fundación de Montevideo en 1724 -pronto convertida en activo puerto- posibilitó que fuera surgiendo
una clase media ciudadana y comerciante que impulsó la creación de un sistema educacional, pero la
inestable situación política, sobre todo a partir de los comienzos del siglo XIX, frustró los sucesivos
intentos. Sólo surgieron y se mantuvieron -de manera irregular- algunas escuelas elementales en las
que se enseñaba lo imprescindible para la vida social: lectura, escritura, operaciones aritméticas y
preceptos religiosos. Estas escuelas no presentaban ningún atractivo para los niños, los que debían
soportar durante años un aprendizaje penoso basado casi exclusivamente en la memoria y con la
permanente amenaza de posibles castigos (golpes de palmeta, azotes, etc.) si ese aprendizaje no se
concretaba. Fue, sin duda, una novedad pedagógica la aparición del método lancasteriano que, al
parecer, fue más eficaz en la transmisión de los conocimientos, aunque se basase también en la memoria
y la disciplina. El fracaso de esta experiencia -empero- confirma la ausencia de condiciones sociales
propicias tanto en lo político como en lo cultural.
Otra experiencia algo distinta lo constituyeron las "escuelas de la Patria", organizadas por el
gobierno artiguista pero con escasa duración e influencia.
En cuanto a la enseñanza de nivel superior o medio (gramática, latín, filosofía, etc.) fue
prácticamente inexistente, ya que el modesto medio social no requería de esos conocimientos, al menos
en una medida que justificase su atención especial.
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| Primeros intentos de organización |
A partir de la declaración de su relativa independencia política -1825-
el país se vio enfrentado a organizar un sistema escolar que atendiese mínimamente a su aún escasa
población. Las autoridades nacionales y departamentales -empero- no supieron responder adecuadamente
a esas exigencias: se dictaron gran cantidad de leyes, decretos y disposiciones diversas, pero en los
hechos los recursos económicos y humanos volcados a la tarea resultaron siempre muy inferiores a los
invertidos en solventar enfrentamientos políticos y militares (varias revoluciones, motines, guerras
civiles, etc.) El atraso escolar, la incuria de los gobernantes, fueron claramente denunciados por un
contundente informe del Dr. Palomeque (Secretario del Instituto de Instrucción Pública) en 1855, que
propuso las bases para una organización educacional que no se llevó, sin embargo, a cabo. Una Escuela
Mercantil, de nivel medio, destinada a formar para las actividades comerciales tuvo buena aceptación,
pero corta vida: de 1829 a 1836.
El espacio que no supo ocupar la enseñanza pública, lo ocupó la escuela privada, que por ese entonces
cobró un desarrollo muy notorio tanto en cantidad como en calidad y que cubrió las necesidades de la
naciente burguesía nacional, por lo que estuvo limitada fundamentalmente a Montevideo (aunque la
escuela pública tampoco llegaba adecuadamente al resto del país).
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| Creación de la Universidad |
En el primer período en la historia de la Universidad, que se extiende
entre su fundación en 1849 y 1870, presenta un panorama relativamente homogéneo, caracterizado por
una extrema precariedad de recursos económicos y un estancamiento en su desarrollo. El número de
cátedras es escaso (la mayoría en los estudios preparatorios); de hecho, el funcionamiento de una
sola Facultad (Jurisprudencia) significaba una limitación muy grande en la oferta académica. Por
otra parte, el equipamiento totalmente insuficiente (sin laboratorios de ciencias ni locales
adecuados, con pocos libros en su biblioteca, etc.) conformaba esa precariedad que caracterizó a
nuestra "Universidad Mayor", que de tal, poco tenía.
Aún con estas limitaciones la institución marcó su presencia en la sociedad, fundamentalmente por la
actitud de sus autoridades, que mostraron independencia frente al Gobierno, reclamando de continuo
mejoras en los planes de estudio y en los recursos, enfrentando los desbordes y arbitrariedades de
aquel y difundiendo una filosofía liberal en lo político y en lo económico, en la que jugó importante
papel la cátedra de Economía Política creada en 1860.
El carácter oneroso de los estudios universitarios, no permitía por cierto una apertura social de sus
aulas y su pobre oferta curricular tampoco estimulaba una afluencia importante de alumnos; de hecho
solamente se formaban en ella los futuros "doctores", que luego se desempeñarían en el foro, en la
prensa y en los grupos políticos.
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| La Reforma Escolar |
El proceso de la Reforma Escolar fue sin duda un elemento fundamental
en la estructuración de nuestro sistema educacional. Hasta su concreción, el país no contaba con un
verdadero sistema escolar; las escasas escuelas públicas carecían de una adecuada coordinación -en
planes, en métodos, etc.- a pesar de algunos esfuerzos encarados poco antes de iniciarse el proceso,
por quien fuera uno de sus mentores: José Ma. Montero.
En esta reforma confluyeron por un lado, la inteligencia y dinamismo de una figura muy joven (José
Pedro Varela, de 31 años). Por el otro lado la fuerza y determinación de otra figura también joven
(el Coronel Latorre, gobernante de facto desde 1875). Detrás de ellos, una clase social alta -con
distintos motivos- reclamaba una educación que posibilitase una modernización del país: tecnología
agraria, tecnología industrial, obreros disciplinados y con conocimientos básicos: lectura, escritura,
cálculo. Estaba también el grueso de la población -con gran proporción de inmigrantes europeos- que
no desdeñaba la escuela y que -sobre la base de una ideología de justicia social e igualdad- influiría
en el apoyo alcanzado por la Reforma Escolar entre los sectores populares.
Esta reforma -a partir de un proyecto de Varela más removedor- se concretó en una estructura
centralizada con un Inspector Nacional de Instrucción Primaria, una Dirección general de 7 miembros y
autoridades departamentales. La escuela pública sería gratuita, obligatoria y con enseñanza de la
religión católica, excepto para los niños cuyos padres se opusiesen. La metodología pedagógica no sólo
descartó todo castigo físico, sino que instituyó nuevas formas -las "lecciones sobre objetos"- acordes
con los avances a nivel mundial.
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| Orígenes de la enseñanza técnica |
El surgimiento de la enseñanza técnica en nuestro país en 1879, coincide
con la preocupación de los gobernantes y sectores dominantes de la sociedad por establecer el orden
y la disciplina. La Escuela de Artes y Oficios que instituyó Latorre fue un lugar donde niños y
jóvenes de "mala conducta" aprendieron a obedecer y a trabajar como castigo. Por esa razón el
gobierno la ubicó como dependencia del ejército, porque su función principal era la de "domesticar"
a muchachos descarriados.
En ese momento, existía, empero, una realidad, constituída por una economía que se modernizaba: nuevas
industrias, importación de maquinarias. Se comenzaba a sentir la necesidad de una mano de obra más
capacitada: los obreros debían adquirir no sólo las herramientas de la lectoescritura y el cálculo,
sino también el dominio de la moderna tecnología: motores a vapor, máquinas semiautomáticas, etc. La
función represiva de la Escuela fue predominate, pese a lo cual no se descuidó la infraestructura
técnica: modernas máquinas de tornería, de imprenta, de tejeduría, etc. posibilitaron que el reducido
número de alumnos (alrededor de 200) se convirtiese en un taller del Estado, que producía a bajo
costo: uniformes para el ejército, municiones, impresos para el Estado y hasta 2 pequeños barcos. El
severo régimen disciplinario -de raíz castrense- promovió frecuentes rebeliones de los alumnos y
contribuyó a que la institución pasase -en 1886- a la órbita civil, aunque sin modificar su
orientación anterior.
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| La Universidad se moderniza |
La Universidad, que a mediados de siglo era -como vimos- una "cuna de
doctores", comenzó a modernizarse en las últimas décadas del pasado siglo. Las nuevas Facultades de
Medicina (en 1875) y de Matemáticas (en 1885) abrieron a los jóvenes de la clase media y alta, la
posibilidad de encarar otra preparación que la tradicional de jurisprudencia. La dificultades, con
todo, eran grandes: la corriente liberal que impregnaba el medio universitario se contraponía
frecuentemente al autoritarismo de los gobiernos autocráticos, que -sin embargo- eran los que
estaban posibilitando la modernización social; hubo destitución de autoridades, reclamos violentos,
renuncias.
Los resultados no fueron -sin embargo- de despreciar; se llegó a fines de siglo con una enseñanza
secundaria -o "preparatoria"- más amplia y moderna, con un estudio de las ciencias mejor fundamentado
(por influencia de la corriente positivista que dominaba por entonces) y con tres facultades que
ofrecían un amplio marco de carreras profesionales. La Ley Orgánica de 1885 -elaborada por el rector
Vázquez Acevedo- dió una mayor concentración de poder al rectorado y una mayor operatividad.
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| La enseñanza media |
La doble función que la Ley Universitaria de 1885 dió a la enseñanza
llamada "secundaria" (ampliación de la enseñanza primaria y preparación para los estudios superiores)
le crearía serias dificultades para su eficaz cumplimiento: unos reclamaban mejor preparación para
los estudios superiores - que conducirían al codiciado título de "doctor"- y otros que la enseñanza
brindase una "cultura general" no especializada ni utilitaria, que formase para una vida social
integral, para las responsabilidades ciudadanas o familiares.
En los hechos, puede decirse que nunca se logró que esta rama de la enseñanza cumpliera adecuadamente
ninguno de sus objetivos: la Universidad siempre encontró que la capacitación previa de los jóvenes
no era adecuada: los médicos reclamaban más ciencias naturales, los ingenieros más matemáticas, etc.
y por otro lado, la supuesta "cultura general" no funcionó tampoco, quizás porque constituía un mero
repertorio de conocimientos variados y dispersos (historia, geografía, biología, matemáticas, idiomas,
literatura, música, dibujo, etc.etc.) que apuntaban fundamentalmente al ejercicio intelectual,
descuidando toda referencia a las habilidades manuales, al conocimiento práctico, al desarrollo del
espíritu crítico.
A pesar de ese fracaso, la enseñanza secundaria creció en forma acelerada, ampliando su cobertura
social hasta alcanzar -a mediados del siglo XX- a casi una cuarta parte de los jóvenes en edad liceal.
Esta expansión estuvo ligada a cierta imagen formada en las clases medias nacionales respecto al
valor de los estudios secundarios; ellos permitirían al joven escapar a la suerte del trabajo manual
o del empleo no calificado, acceder al plano de ocupaciones más distinguidas: auxiliar administrativo,
empleado bancario... o quizás jefe de compras, gerente.
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| La enseñanza técnica media. |
A comienzos de este siglo y de la mano de Pedro Figari, la Escuela de
Artes y Oficios procuró constituirse en un centro educacional formador de una mano de obra calificada
y creativa, necesaria a un proceso de expansión industrial que venía insinuándose con firmeza.
El imaginario social, empero, pudo más: la sociedad uruguaya siguió percibiendo la escuelas
industriales -donde se enseñaba a trabajar "con las manos"- como institutos solamente aptos para
menores con pocas condiciones intelectuales o simplemente, pocos recursos económicos.
La demanda generalizada de educación que se produjo en las primeras décadas del siglo -en alas de
un crecimiento económico forjador de clases medias- hizo, sin embargo, que la matrícula de la
enseñanza técnica creciera -aunque mucho menos que la de la enseñanza secundaria (que seguía
recibiendo a quienes aspiraban a una ocupación de "cuello blanco"). La mano de obra calificada que
demandaban las industrias de la alimentación, de la construcción, metalúrgicas, etc., no pudo ser
satisfecha con los escasos jóvenes que egresaban como técnicos de aquellas escuelas ya que un
altísimo porcentaje de los mismo realizaban cursos poco vinculados a los requerimientos de la economía
nacional: escuelas agrarias, de "industrias femeninas y del hogar", etc.
Al llegar el medio siglo, la enseñanza técnica se pasó a llamar "Universidad del Trabajo", pero
seguía sin permitir el acceso a estudios superiores y con una oferta curricular que poco tenía que
ver con las necesidades de la economía. El nuevo título no logró cambiar la imagen que la sociedad
se había forjado de los estudios manuales; la notable expansión de la enseñanza secundaria que se
producirá en los años siguientes será una confirmación de la misma.
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| La expansión escolar |
El objetivo de universalizar la enseñanza primaria, parecía estar
alcanzándose a mediados de este siglo: un altísimo porcentaje de los niños accedían al sistema
escolar. Unido a esto, un gran dinamismo metodológico, la creación de centros especializados,
congresos de maestros, destacaron el sistema escolar uruguayo en el concierto latinoamericano, en
concordancia con una sociedad en la que se vivía una expansión económica y un crecimiento de las
clases medias (que comenzaron a percibir la escuela como un medio de ascenso social).
Por debajo de esa realidad se escondían -sin embargo- aspectos negativos: alta deserción y
repetición en ciertos sectores sociales, educación rural casi nula que no alcanzaba a miles de
niños de los rancheríos rurales, deficiencias que no lograban, empero, quitar brillo a la imagen
que había alcanzado la escuela uruguaya.
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| La Universidad se desarrolla |
La primera mitad de este siglo constituyó para la Universidad una
verdadera "prueba de fuego", ya que se vió enfrentada a continuos embates del poder político, a la
presión surgida de los movimientos estudiantiles -con la impronta del movimiento reformista de
Córdoba- y a la necesidad de responder a una sociedad cambiante, con nuevas exigencias culturales.
El primer embate se suscitó con el proyecto de Ley Orgánica que el Poder Ejecutivo presentó al
Parlamento y que quitó de su ámbito la enseñanza de las ciencias agrarias y económicas, restringiendo
los poderes centrales de la Universidad y su autonomía. El segundo embate gubernativo promovió el
surgimiento de un proyecto totalmente renovador -el Estatuto Universitario de 1935- que pretendía para
la Universidad una función rectora y coordinadora de la cultura nacional, yendo mucho más allá de
la mera formación profesional. Si bien no pudo realizarse este ambicioso proyecto, ya desde las
primeras décadas del siglo la Universidad había ido generándose una nueva estructura; nuevas
facultades y sobre el final de esta etapa, la aparición de algunos rasgos que insinúan la Universidad
contemporánea: servicios de bienestar estudiantil, actividades de extensión - misiones
socio-pedagógicas, semana médico-cultural-, etc.
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| Fuente: Portal Oficial de la Presidencia de la República (www.presidencia.gub.uy) |
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